¿Y si no hago nada?

¿Y si no hago nada?

No sé si alguna vez se han preguntado: ¿qué pasa si me quedo quieto, sin hacer nada?

En el mundo de hoy, no hacer nada parece impensable; de hecho, está mal visto y mucha gente lo considera un mal camino. Ya lo decía el filósofo Blaise Pascal: «Todas las desgracias del hombre derivan de un solo hecho: la incapacidad de quedarse tranquilamente sentado en una habitación». A pesar de eso, hoy me saltó a la cabeza la idea de escribir sobre el tema.

¿Qué pasa cuando morimos? No lo sé con certeza, pero de lo que sí estoy seguro es de que todas las actividades que estamos realizando, los pendientes por hacer e incluso las promesas, se quedan en un stop repentino e infinito. El mundo no se detiene; hasta la familia sigue adelante.

Es por eso que, después de reflexionar sobre esto, se me vienen a la mente muchas cosas que suceden sin que hagamos nada, ¡hasta involuntarias son! Por ejemplo: respirar, dormir, sentir hambre o nacer. Luego viene lo que la sociedad nos impone por expectativa: estudiar, trabajar, la religión, la política…

En fin, amigo lector, te propongo algo que podemos hacer juntos: dejar de preocuparnos por tomar decisiones, contestar mensajes y todo lo demás por una semana, para comprender qué tanta importancia tenemos que darle a todo lo que tenemos en la cabeza en el día a día, y así luego poder ordenar mejor las cosas por prioridad.

«¿Y si el plan es no tener un plan?»


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