
El camino hacia el ahorro
Llegamos ahora a una de las partes más constructivas y, probablemente, más tangibles del proceso: cómo encaminarnos hacia la creación de un ahorro.
El ahorro tiene efectos muy importantes en la vida de una persona: nos ofrece seguridad y nos ofrece paz.
Cuando conseguimos crear un superávit entre nuestros ingresos y nuestros gastos, es importante comenzar a formar un fondo.
Algunas personas lo llaman fondo de emergencia. Otros lo llaman fondo de seguridad. El nombre no es lo más importante.
Lo importante es que sea un fondo que nos proporcione seguridad y tranquilidad.
¿Cómo empezar cuando ganamos poco?

Pero ¿qué ocurre si nuestro margen es muy pequeño?
No necesitamos comenzar ahorrando una cantidad que ponga en peligro nuestra economía. Podemos empezar con una cantidad pequeña y constante.
10, 20 o 50 euros pueden parecer poco, pero el objetivo inicial no es conseguir una gran cantidad de dinero, sino demostrar que somos capaces de separar una parte de nuestros ingresos y conservarla.
A partir de ahí podemos aumentar progresivamente la cantidad cuando nuestra situación lo permita.
Lo importante es comenzar a construir el hábito y, sobre todo, conseguir que el ahorro deje de depender de lo que nos sobre al final del mes.
¿Cuánto deberíamos ahorrar?
Es habitual encontrar recomendaciones de construir un fondo equivalente a tres o seis meses de gastos.
Creo que cada persona debe adaptar esa cantidad a su propia situación.
Como referencia, muchas personas utilizan entre tres y seis meses de sus gastos básicos, aunque la cantidad adecuada depende de la estabilidad de nuestros ingresos, nuestras obligaciones y nuestra situación personal.
Si nuestras capacidades profesionales son buenas y las hemos desarrollado correctamente, y además hemos conseguido crear una situación en la que tenemos mayor control sobre nuestras finanzas, podemos seguir construyendo mejoras.
No solamente mediante el ahorro, sino también buscando un trabajo mejor remunerado. Incluso si ya tenemos un superávit, no existe necesariamente un límite.
Podemos seguir buscando mejores oportunidades y avanzar hacia mejores caminos. Esto nos proporciona algo muy importante: la seguridad de poder movernos con un margen que nos permita equivocarnos.
Somos seres humanos y nos equivocamos. La pregunta es: ¿cómo conseguimos ese espacio?
Teniendo un período de tranquilidad en el que, si algo sale mal, tengamos capacidad para rectificar el camino.
¿Y cómo conseguimos eso?
Teniendo un fondo que cubra nuestras necesidades básicas durante un determinado período.
El ahorro no solamente nos da dinero; nos da margen para equivocarnos.
Construir confianza
Puede ser difícil y puede que no sea rápido construirlo.
Ya lo hemos hablado.
Construir una nueva cultura financiera, aprender a manejar nuestra propia vida y recuperar el control no es fácil.
Cambiar una vida no es fácil.
Pero tenemos que comenzar algún día.
O tenemos que continuar lo que ya hemos comenzado. Tenemos que terminar con aquello que nos está perjudicando.
Lo que no podemos hacer es permanecer indefinidamente viviendo con ese estrés constante de sentir que las circunstancias de la vida nos están llevando hasta donde pueden mientras nosotros simplemente sufrimos.
¿Cómo lo cambiamos?
Tomando el control y entrando en un camino que nos haga sentir más seguros, más desarrollados y más plenos.
¿Cuál es ese camino?
Creo que, para la mayoría de las personas, una parte fundamental de ese camino es tener el control de nuestro dinero.
Y aquí vale la pena recordar una idea de Warren Buffett que encaja perfectamente con este proceso:
«No ahorres lo que queda después de gastar; gasta lo que queda después de ahorrar».
La idea es sencilla, pero poderosa: el ahorro no debería depender únicamente de lo que nos sobre al final del mes.
Debemos convertirlo en una decisión consciente dentro de nuestra administración del dinero.
El ahorro como una nueva cultura financiera
Cuando conseguimos separar una cantidad de dinero de manera constante, ocurre algo que va más allá del dinero.
Estamos creando un hábito. Estamos demostrando que somos capaces de tomar una parte de nuestros ingresos y conservarla para nuestro futuro.
El primer mes puede ser difícil, el segundo puede seguir siendo difícil.
Pero con el tiempo, esa acción empieza a formar parte de nuestra manera de administrar el dinero.
Y eso es importante porque el objetivo no consiste únicamente en acumular una determinada cantidad.
El verdadero objetivo es construir una nueva relación con nuestro dinero. Una relación en la que nosotros decidimos qué hacer con él, en lugar de permitir que todo nuestro ingreso desaparezca antes de que podamos decidir.
El margen para equivocarnos
Tener un fondo de seguridad también nos proporciona algo que muchas veces olvidamos valorar: margen.
Si algo sale mal, podemos disponer de tiempo para reaccionar. Si perdemos nuestro empleo, tenemos un margen. Si aparece una reparación inesperada, tenemos un margen.
Si necesitamos cambiar de trabajo, tenemos un margen.
Ese margen no elimina los problemas, pero cambia nuestra posición frente a ellos.
Ya no tenemos que tomar todas las decisiones bajo presión.
Y esa tranquilidad puede ser uno de los beneficios más importantes de conseguir controlar nuestras finanzas.

El siguiente paso
Llegados a este punto, ya hemos recorrido una parte importante del camino.
Primero identificamos si nuestro problema está en los ingresos o en los gastos.
Después trabajamos para conseguir un superávit.
Y finalmente comenzamos a transformar ese superávit en un fondo que nos proporcione seguridad.
Pero ahora aparece una nueva pregunta:
¿Qué hacemos cuando finalmente conseguimos acumular nuestros primeros 100 euros?
Ese será el siguiente paso…
